NASH: investigadores europeos descubren cómo combatir la enfermedad del "foie gras"

Causada por el exceso de azúcar en el hígado, la enfermedad del hígado graso no alcohólico, o NASH, es una enfermedad con pocos síntomas en sus primeras etapas, que puede retrasar el diagnóstico y complicar su manejo. Un teléfono liberado por nuestras bacterias intestinales podría ayudar a detectarlo temprano, dice un consorcio de investigadores europeos.

También conocida como "enfermedad del hígado graso" o "enfermedad de los refrescos", la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NASH) es una enfermedad silenciosa y sin síntomas que degrada el hígado de manera insidiosa. Implicado: consumo excesivo de azúcar y grasa, lo que puede provocar insuficiencia hepática y, eventualmente, cirrosis o cáncer.

Si las personas que sufren de obesidad, presión arterial alta o diabetes tipo 2 tienen más riesgo de desarrollar hígado graso, el hecho es que el diagnóstico se establece muy a menudo demasiado tarde, cuando el daño hepático son irreversibles y requieren un trasplante.

Análisis en profundidad de biomarcadores intestinales.

Sin embargo, durante varios años, los investigadores han estado tratando de encontrar formas de diagnosticar la enfermedad del hígado graso no alcohólico antes para que pueda tratarse lo más rápido posible. Un consorcio europeo (FLORINASH) que reúne a investigadores franceses de Inserm, italiano e inglés, puede haber logrado esto mediante la recopilación de datos de dos cohortes de 800 hombres y mujeres que sufren de obesidad, y la separación de grupos en función de la presencia o ausencia de "foie gras".

Luego, los investigadores analizaron los datos médicos de 100 mujeres obesas con enfermedad del hígado graso no alcohólico pero sin diabetes. Se recogieron biopsias de sangre, orina, heces e hígado y se compararon con muestras similares de individuos sanos. El análisis detallado de los datos reveló la presencia, en individuos con NASH, de niveles elevados de un compuesto llamado ácido fenilacético. Liberado por algunas bacterias intestinales, se cree que se debe a la acumulación de exceso de grasas en el hígado y al inicio temprano de la esteatosis hepática.

"Gracias a este trabajo, es posible que hayamos descubierto un biomarcador para la enfermedad en sí", dice la doctora Lesley Hoyles, del Imperial College de Londres, Reino Unido, en la revista. Medicina natural. "En general, muestra que la microbiota definitivamente tiene un efecto en nuestra salud". Si el ácido fenilacético es de hecho un biomarcador de esteatosis hepática, esto da esperanza para el desarrollo de un diagnóstico temprano de esta afección mediante un simple análisis de sangre.

NASH puede cambiar la composición de la microbiota intestinal

Otro descubrimiento realizado por los investigadores: que NASH podría cambiar la composición de la microbiota intestinal. Cuando se detecta la enfermedad, la cantidad de genes codificados por bacterias intestinales disminuye gradualmente, lo que sugiere que la microbiota se vuelve más pobre y menos diversa en su composición microbiana.

Según los científicos involucrados en el estudio, una microbiota menos diversa puede causar problemas metabólicos como inflamación del hígado y falta de respuesta a la insulina, la hormona que regula los niveles de azúcar en la sangre. .

"Desde la microbiota intestinal hasta el hígado graso, hemos marcado todas las etapas hasta la inflamación, lo que nos ha permitido identificar moléculas bacterianas que causan esteatosis e inflamación hepática", explica Pr. Rémy Burcelin a El envío.

La esperanza de un examen de sangre de detección

El equipo científico ahora desea continuar su investigación en torno a las señales producidas por las bacterias intestinales y que, a largo plazo, podrían permitir el diagnóstico temprano de enfermedades. "Esto abre la posibilidad de que una simple prueba de detección en una clínica ... algún día pueda usarse para detectar los primeros signos de la enfermedad", dice el profesor Marc-Emmanuel Dumas, investigador del Imperial College de Londres.

Sin embargo, pasarán años antes de que una prueba de detección se pruebe clínicamente. Para lograr esto, los investigadores necesitan perfeccionar su comprensión del ácido fenilacético y su papel en el diagnóstico de la enfermedad del hígado graso. "Ahora debemos explorar más este vínculo y ver si los compuestos de ácido fenilcético pueden usarse para identificar a los pacientes en riesgo e incluso predecir el curso de la enfermedad", dice el profesor Dumas.

La idea también es poder conducir al desarrollo de una nueva generación de probióticos y una estrategia farmacológica que interfiera con los mecanismos bacterianos responsables de la enfermedad hepática. "La buena noticia es que al manipular las bacterias intestinales, podemos prevenir la esteatosis hepática y sus complicaciones cardiometabólicas a largo plazo", concluye el investigador.